Jardín Zen Novatierra

 

Visitar el jardín

 

El fin último de la filosofía Zen es lograr la iluminación a través de la meditación. El Zen no tiene ningún credo ni dogma formal y es una filosofía libre de todo pensamiento fijo, lo que enfatiza su espiritualidad.

En el jardín de Novatierra se ha intentado representar el proceso hacia la iluminación mediante una abstracción progresiva a lo largo de los elementos que lo componen.

La inspiración formal para el jardín surge de la tipología denominada jardín de paseo con lago o jardín paraíso surgido en Japón por inspiración china.



 

Caminemos por el sendero de piedras cubiertas de musgo.

El aula al aire libre es un elemento compuesto por piedra y vegetales, ya sean topiaria,  pequeños arbustos de boj recortados como reflejo del mundo en miniatura, o bonsáis, entendidos como elementos de culto, y considerados como un nexo de unión ente Dios y el hombre, haciendo alusión a los árboles que en la lejanía parecen tocar el cielo.



 



 

Caminemos por el sendero de piedras cubiertas de musgo.

El bosque de bambú dorado en una mañana cubierta de niebla… tanto por el tipo de árboles que lo pueblan como por el tono azulado y mojado de las piedras de pizarra.


 

Saltemos por el camino de rocas cubiertas de musgo, superando los obstáculos.

El Embarcadero es un escenario e incorpora rocas de formas diversas en la orilla del estanque.  Nos sentamos y contemplamos, al otro extremo del lago el jardín seco; podemos incluso sentarnos en las rocas para fundirnos más con el paisaje.

 



 



 

Saltemos por el camino de rocas cubiertas de musgo, superando los obstáculos.

Algunos bambúes tropicales salpican el camino hacia el kare-sansui o jardín seco. En esta interpretación las normas se han trastocado: éste no es un jardín de un templo, cerrado por un muro, en el que los monjes se sientan y se abstraen contemplando la arena. Aquí el espacio fluye, nos sentamos sí, pero estamos en un lugar abierto, un paisaje robado, un sakkei.




Perdamos la mirada en la arena.

Las triadas y los números impares resultan omnipresentes en la cultura japonesa. La colocación de tres elementos, uno grande, uno mediano y uno pequeño produce unas tensiones que se utilizan como medio compositivo tanto para jardines como para arte floral.
 



 


Unas rocas dominan y otras son dominadas. Unas rocas persiguen a otras… el centro de la composición del kare-sansui está fuera de la arena… en el lago, las tres rocas de aristas vivas, ellas son el centro de la composición.

Donde vemos arena, en realidad estamos viendo agua y las ondas que producen las rocas… donde vemos rocas estamos viendo islas… islas en el mar interior japonés.

 

 



Bajemos por la escalera, saltemos por las rocas, perdámonos en la arena.

La arena, a la hora de simbolizar montañas, es un símbolo mucho más abstracto y depurado que la roca. Estas montañas en la extensión de arena, representa el monte Fuji, un referente imprescindible en el paisaje.

Al final de su viaje hacia la iluminación Buda caminó apesadumbrado hasta sentarse bajo la sombra de una higuera y allí permaneció hasta que alcanzó el nirvana.

Sentémonos bajo la higuera hasta ser iluminados.